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Por qué las apps son «gratis» (y quién paga la fiesta)

Ilustración: tres cajas conectadas por flechas —tú, la app y los anunciantes— con los colores de Desglosando.

Si una aplicación no te cobra nada, el dinero sale de otro sitio. En la mayoría de los casos, de la publicidad: en 2024, el 97,6 % de los ingresos de Meta —Facebook, Instagram y WhatsApp— fueron anuncios, según sus resultados anuales. Este artículo explica cómo tu tiempo y tus datos se convierten en ese dinero, y por qué no todos los “gratis” son iguales. Revisado en septiembre de 2026.

Una app gratis gana dinero vendiendo a los anunciantes el acceso a tu atención. Tú entregas tiempo de uso y datos sobre lo que te interesa; la app organiza una subasta continua en la que los anunciantes pujan por enseñarte a ti un anuncio; y ese dinero paga los servidores, los ingenieros y el beneficio.

¿Cuánto vale mi atención?

Menos de lo que crees por separado, muchísimo en conjunto. En 2024, Meta ingresó 160.633 millones de dólares solo en publicidad y tenía una media de 3.350 millones de usuarios diarios en diciembre. Divididas las dos cifras, salen unos 48 dólares de publicidad por usuario diario en todo el año.

Ese promedio engaña, porque el reparto es muy desigual: un usuario de Estados Unidos o Europa vale muchas veces más que uno de India o Indonesia, simplemente porque en su país hay más empresas dispuestas a pagar por llegar a él. La cifra media sube cada año porque Meta muestra más anuncios (un 11 % más en 2024) y cobra más por cada uno (un 10 % más).

¿Por qué necesitan mis datos?

Para que el anuncio valga más. Un anuncio mostrado “a cualquiera” se paga barato. Un anuncio mostrado a alguien que la semana pasada miró zapatillas de correr, vive en una ciudad concreta y tiene treinta y pocos años se paga mucho más, porque la probabilidad de que compre es mayor.

Por eso las apps gratuitas recogen señales: qué miras y cuánto rato, en qué haces clic, con qué cuentas interactúas, desde dónde te conectas, qué otras apps tienes (cuando pueden verlo). Con eso construyen un perfil publicitario —no tu nombre, sino un conjunto de etiquetas— que hace que la subasta por tu atención sea más cara.

Circuito: tú aportas tiempo y datos, la app subasta tu atención, los anunciantes pagan por mostrarte anuncios y ese dinero financia la app.
El dinero del anunciante paga la app. Tú pagas con atención y datos. Fuente: resultados de Meta y Alphabet de 2024.

¿Google también funciona así?

Sí, y a mayor escala. Alphabet, la dueña de Google, ingresó 350.018 millones de dólares en 2024 y ganó 100.118 millones netos. La mayor parte —alrededor de 3 de cada 4 dólares— viene de la publicidad de Google: los anuncios del buscador, los de YouTube y los que Google coloca en webs de terceros.

La diferencia con Meta es el momento: Google te enseña anuncios cuando buscas algo (“hotel en Sevilla”, “cambiar batería móvil”), es decir, justo cuando estás a punto de comprar. Eso hace que su publicidad sea de las más caras del mundo. Meta, en cambio, te interrumpe mientras miras fotos, así que necesita muchos más anuncios y mejores datos para conseguir el mismo efecto.

¿Y las apps que no tienen anuncios?

Ahí es donde conviene distinguir. “Gratis” puede significar cosas muy distintas:

Modelo Quién paga Ejemplos
Publicidad Los anunciantes, por tu atención Instagram, TikTok, YouTube, Buscador de Google
Freemium Una parte de los usuarios, que pasa a la versión de pago Spotify, Dropbox, muchos juegos y apps de edición
Gancho para vender otra cosa Tú, más adelante, en hardware o suscripción Apps de Apple y Google en sus móviles; apps de bancos
Donaciones o fundación Donantes y patrocinadores Wikipedia, Signal
Datos para un tercero Empresas que compran los datos agregados Algunas apps de linterna, VPN gratis o “medir el sueño”

La regla práctica: si una app gratuita te resulta muy útil, muy pulida y no te pide dinero ni te enseña anuncios, pregúntate qué está recibiendo a cambio. A veces es una versión de pago esperándote; a veces son tus datos.

¿Es mal negocio para mí usar apps gratis?

No necesariamente. A cambio de tu atención y tus datos recibes un servicio que, cobrado, costaría bastante. El problema aparece cuando el modelo empuja a la app a quedarse contigo el máximo tiempo posible: notificaciones diseñadas para engancharte, contenido que provoca reacción, funciones para que no te vayas. Ese incentivo no siempre coincide con lo que a ti te conviene.

Meta lo dice sin rodeos en sus documentos oficiales: su prioridad es “el crecimiento de la comunidad y la interacción”. Traducido: que uses más.

Qué no sabemos

En resumen

Preguntas frecuentes

¿De verdad soy «el producto» si uso una app gratis?

En las apps que se financian con publicidad, lo que se vende es el acceso a tu atención y a un perfil tuyo para dirigir anuncios. No se vende tu identidad, pero sí la posibilidad de mostrarte a ti (y a gente parecida a ti) el anuncio de un anunciante que ha pujado por ello.

¿Cuánto gana Meta por cada usuario?

En 2024, Meta ingresó 160.633 millones de dólares en publicidad y tenía una media de 3.350 millones de usuarios diarios en diciembre. Eso son unos 48 dólares de publicidad por usuario diario y año, pero muy repartidos: un usuario de EE. UU. vale muchísimo más que uno de India.

¿WhatsApp también gana dinero conmigo si no tiene anuncios?

WhatsApp casi no muestra publicidad dentro de los chats, pero pertenece a Meta y contribuye a que sigas dentro de su ecosistema y a las funciones para empresas. Su valor para Meta es sobre todo estratégico y de retención, no de ingreso directo por usuario.

¿Hay apps gratis que no vivan de la publicidad ni de mis datos?

Sí. Wikipedia se financia con donaciones, Signal con una fundación sin ánimo de lucro, y muchas apps «freemium» regalan una versión básica esperando que una parte de los usuarios pague la de pago. No todo «gratis» funciona igual.

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